La astronomía debe su existencia a las personas que a lo largo de la Historia, por pasión y por curiosidad, han contemplado el cielo. Un primer enfoque de esta disciplina, abordada por el lado práctico llevando la mirada hacia esta bóveda celeste, rápidamente descubre la magnificencia de sus objetos.

Este descubrimiento comienza por una simple observación a ojo desnudo que revelará las bases de esta ciencia, así como una mejor comprensión del espacio que nos rodea y se puede prolongar, para los más apasionados, con la utilización de instrumentos astronómicos, a veces muy poderosos, que permitirán estudiar el espacio profundo.

El número de objetos brillantes que pueden descubrirse en el cielo con un simple anteojo o telescopio de aficionado es del orden de varios millones, naturalmente no tiene sentido irlos recorriendo uno por uno. La mayoría de ellos son estrellas, brillantes unas, débiles otras, en cuya observación encontraremos muy poco de particular y de la que nos fatigaríamos al poco tiempo, por tanto, es necesario proceder con una selección.

Se debe comenzar por aquellas más conocidas centrarlas en el ocular, enfocarlas hasta obtener su imagen más nítida, aprender a distinguir sus colores, relacionándolos con la temperatura y tipo espectral y a estimar a ojo sus magnitudes. Valiéndonos del catálogo, podremos por comparación primero a simple vista y luego a través del telescopio, aprender a discernir su magnitud. Cuando estemos acostumbrados a medir el brillo de un buen numero de ellas, podremos evaluar la de muchas otras poco conocidas y, si al caso, ocasionalmente observadas. Al principio pueden cometerse errores, pero poco a poco se irá adquiriendo la práctica.

Para empezar bien, es necesario saber lo que se puede observar en función del instrumento del que se dispone. En esta nota daremos algunos consejos para cuando se necesita hacer alguna adquisición; las precauciones a tomar antes de mirar ciertos fenómenos; y las condiciones óptimas para la observación nocturna.


La observación a ojo desnudo

 

La enorme luminosidad del Sol satura el cielo e impide la observación de los astros de luminosidad más débil, a excepción de la Luna, y en condiciones favorables, Venus y eventualmente Sirio. La principal dificultad radica en localizar estos astros en el cielo luminoso. La observación del cielo a plena luz del día puede, sin embargo, revelarnos algunas sorpresas.

Los Eclipses

Los eclipses de Sol, tanto parciales como totales, son de los fenómenos más espectaculares que se pueden observar de día. Sólo tienen lugar cuando la Luna se encuentra en la fase de "Luna nueva" (cada 29,5 días), es decir, cuando no se puede observar por la noche y se encuentra entre la Tierra y el Sol. eclipse solar parcialCuando el plano de la órbita de la Luna no es paralelo al de la Tierra con respecto al Sol, los eclipses son eventos "raros"; nuestro satélite que pasa en general "sobre" o "bajo" el Sol. En el momento del fenómeno, que dura aproximadamente dos horas y media, se puede ver el disco de la Luna cerrar progresivamente al de nuestra estrella, a menudo parcialmente, y en ocasiones por completo, habiendo querido la casualidad que visto desde un punto específico Tierra, el diámetro aparente de la Luna es practicamente igual al del Sol. Nótese sin embargo que la distancia que nos separa de nuestro satélite, tanto como la que nos separa de nuestra estrella, no son constantes, dando lugar a diferentes tipos de eclipse solar: el tamaño aparente de la Luna puede ser mayor que el del Sol, sensiblemente idéntico (permitiendo así la observación con ayuda de instrumentos de las protuberancias solares), o más pequeño (el eclipse en este caso es anular).

Condiciones de las trayectorias para un eclipse solar.

La sombra de la Luna forma un cono detrás de ésta. Cuando este cono alcanza la superficie de la Tierra, se forma un disco de sombra; la superficie del disco (proyección de la sombra sobre la Tierra) desde la cual es visible un eclipse solar total, es relativamente pequeña, del orden de algunas decenas de kilómetros, recorriendo este disco una trayectoria a medida que se produce la rotación de la Tierra. Esto explica que un eclipse tiene lugar en Sudáfrica, sea totalmente invisible en Europa, por ejemplo. En la zona de eclipse total, es posible ver las estrellas más brillantes en pleno día, y sobre todo Mercurio, que es normalmente difícil de observar puesto que siempre está muy cerca del Sol.

El Sol
Las manchas solares

manchas solaresSon muy difíciles de observar puesto que requieren una buena visión y deben tener un tamaño adecuado con el fin de ser visibles al ojo desnudo. Son la base de las protuberancias solares sobre la superficie de nuestra estrella y son el signo de la actividad del astro, que varía cíclicamente a lo largo de los años. Sólo es posible observarlas sin ningún instrumento en el momento cumbre del fenómeno, y se presentan bajo la forma de manchas oscuras sobre el disco. Una observación de un día a otro permite observar su desplazamiento (y a veces su evolución) debido a la rotación propia del Sol y a la de la Tierra en torno a éste.

Consejos para la observación del Sol

Se deben tomar precauciones para evitar toda quemadura ocular. Deben desterrarse todos los anteojos para sol, incluso los más oscuros. La utilización de un filtro es indispensable, y no alcanzan los simples anteojos de soldador puesto que no están adaptados para este uso. Existen filtros específicos para la observación solar, disponibles en ópticas y muy recomendables, puesto que proporcionan la protección adecuada. Las manchas solares se pueden ver con relativa seguridad cuando hay un cierto nivel de niebla, cuando el disco solar es apenas visible a través de las nubes.


Observación nocturna

Si tienes buena vista, no dudes en lanzarse a la conquista del cielo. En efecto, es posible distinguir sobre la esfera celeste, en una noche oscura y sin luna, aproximadamente 3.000 estrellas.

La Luna

luna

Es la gran veddette de la noche. Es nuestro unico satélite natural. Su resplandor proviene de la reflexión de los rayos solares en su superficie. Poéticamente diríamos que es la gran iluminadora del cielo.

Las fases de la Luna

A medida que la Luna va cumpliendo su recorrido alrededor de la Tierra, va cambiando la forma en que recibe los rayos del Sol y desde la Tierra vemos distintas fases.

fases de la luna

La Luna presentará el aspecto de una fina luna creciente visible al crepúsculo o al amanecer cuando se sitúe entre la Tierra y el Sol. Veremos un medio disco luminoso durante la mitad de la noche, cuando esté a la misma distancia del Sol que nuestro planeta. Finalmente un disco completo presente toda la noche cuando se ubique al contrario de nuestra estrella respecto a la Tierra. El espectáculo de una fina media luna en un cielo azul oscuro, en el crepúsculo, vale la pena contemplarlo.

Se produce un juego de trayectorias de rayos luminosos que también llama la atención: en su primera fase creciente o su última fase menguante, cuando no es más que una "media luna", se puede observar que su lado oscuro, en la penumbra, presenta un débil resplandor sobre toda su superficie que permite distinguir la forma del disco completo. Esto se debe a los rayos solares, reflejados una primera vez por la Tierra hacia el satélite, y después una segunda vez desde la Luna hacia nosotros. Este largo trayecto hace que nos llegue una débil cantidad de luz, pero suficiente para distinguirla.

Los mares

geografia de la lunaSon manchas oscuras sobre la superficie del astro, rastros de impactos de meteoritos gigantescos que han tenido lugar hace millones de años. Representan la sustancia basáltica de inmensos cráteres. De diferente composición y más oscura que el resto de la superficie, esta roca, por su extensión, da la impresión desde la Tierra, de ser mares sobre la superficie del satélite, lo que ha dado su nombre a estas manchas. Los mapas lunares están disponibles en la web.

 

Los eclipses

fases eclipse lunarSiguiendo el mismo principio que los eclipses solares, los eclipses lunares sólo tienen lugar de noche, y cuando la Luna está en su fase llena y la Tierra se encuentra entre ésta y el Sol. La Tierra proyecta un cono de sombra sobre la Luna. Siendo el diámetro de la sombra de nuestro planeta mucho mayor que el de nuestro satélite, tienen lugar más frecuentemente y tienen el mismo aspecto sin importar la posición del observador sobre la Tierra. En el momento de la fase total, la Luna sigue estando visible y tiene un color anaranjado que se debe a los rayos solares desviados y teñidos por la atmósfera terrestre. 

El halo lunar 

Cuando se ve un anillo alrededor de La Luna -un halo lunar- algunas personas piensan que están ante un fenómeno especial, pero no es así. A pesar de esto, son tan hermosos y tan poco vistos que podemos asombrar a nuestros amigos avisándoles que salgan al patio cuando aparezca uno. El anillo se forma cuando la luz de la Luna es refractada (se dobla) al pasar a través de cristales de hielo suspendidos en la atmósfera terrestre. Los anillos lunares sólo serán visibles si hay nubes suficientemente altas (léase frías, para que se formen los cristales de hielo) y delgadas. La forma típica hexagonal de un cristal de hielo desvía la luz de la Luna en un ángulo de 20 grados (el equivalente a dos puños cerrados con el brazo extendido), así que el anillo completo describe un diámetro de 40 grados desde nuestro punto de vista.

Hablamos siempre en forma aproximada. La Luna debería ser capaz de producir un anillo en cualquiera de sus fases, pero tal vez sean demasiado débiles para verse excepto cuando es Luna Llena.


Los planetas 

Observando el cielo en noches sucesivas, notaremos que algunas estrellas se mueven más rápidamente que otras. En realidad se trata de planetas. Para distinguir un planeta de una estrella, hay que saber que las estrellas centellean y los planetas no, a causa de la distancia mucho mayor que nos separa de las primeras. Una vez que hemos encontrado un planeta, nos interesará saber de cuál se trata, y esto es, incluso a ojo desnudo, fácilmente realizable. En efecto, todos los planetas visibles tienen algunas características peculiares.

Mercurio no es casi nunca visible ya que se sitúa simpre muy cerca del Sol. Se trata de un "planeta interior" (cuya órbita está comprendida entre el Sol y la Tierra).

Venus tambén llamado "la estrella del Pastor", de aspectoluna creciente y venus blanquecino, es el planeta más brillante de todos y es visible al crepúsculo o al amanecer puesto que, como Mercurio, es un "planeta interior" y sigue al Sol en su órbita (su elongación máxima es de 28°). Nótese que su resplandor (su nivel luminoso, que se llama magnitud aparente) varía en función de sus fases (como en la Luna) así como de su distancia respecto a la Tierra.

Marte no es excepcionalmente brillante pero se reconoce por su resplandor rojizo. Un observador constante (en un periodo de varios días) observará fácilmente que éste da a veces media vuelta (retrógrada): esto se explica por el movimiento de la Tierra y de Marte y es un fenómeno que, para este cuerpo, tiene lugar aproximadamente cada dos años y dura en su totalidad aproximadamente dos meses. Afecta a todos los planetas exteriores.

Júpiter es de un resplandor amarillento. Se puede reconocer instantáneamente, aunque podemos confundirlo con Venus. Si se observa el equivalente de Venus en medio de la noche, es Júpiter.

Saturno es mucho menos brillante que Júpiter, aunque podemos observarlo con relativa facilidad.

Fuente: Wikipedia - http://es.wikipedia.org/wiki/Observaci%C3%B3n_del_cielo

Además de los planetas, podemos observar también otras "curiosidades" celestes que veremos en la continuación de este artículo.

Prof. Marta Susana Santos